CINEMA DOMINGO OCHESTRA
Año 2001, después de vivir por siete años en Ciudad de México, lugar a donde por azar y geografía llegué a vivir junto con mi querido amigo Alain y tras más de diez años de vivir en Europa, decidimos que era momento de investigar y conocer otros rincones de México, aún con la certeza que, él en ese entonces Distrito Federal, era una ciudad inagotable, interesante y por de más estimulante. La búsqueda, estuvo a nada de llevarnos a Jalisco, sin embargo, los rumores de una ciudad llena de cultura y una vida artística dinámica y casi alquímica, nos hizo voltear al sureste, Oaxaca Ciudad, tierra de grandes creadores mexicanos. Francisco Toledo, en uno de sus momentos más brillantes en la gestión cultural y su activismo social, dibujaban a Oaxaca como "el sitio" para ir.
Gracias a algunos conocidos como Anita, mamá de Lila Downs, quien nos rentó una casa en Santa María Atzompa, comunidad de artesanos a 12 kilómetros de la ciudad, por fin nos establecimos definitivamente en el valle de Oaxaca.
Alain era músico como yo, y un cinéfilo de corazón, por diez años trabajó como encargado de audiovisuales en el Instituto Goethe en Bruselas, Bélgica. Para los años 90´s el Goethe cambió todos sus archivos a formato digital y regalaron a Alain una colección de películas alemanas en 16 mm y dos proyectores para este formato, un precioso legado que mi amigo trajo consigo hasta México y luego a Oaxaca. Una vez medio instalados en Atzompa, decidimos invitar a nuestros nuevos vecinos y a los pocos amigos que teníamos a disfrutar de tardes de cine.
Una sábana blanca a manera de pantalla colgada entre muros y buganvilias del jardín, algunos tablones improvisando bancas, palomitas de maíz hechas por Alain y por mí, fueron suficiente para iniciar con las proyecciones de cine para nuestros invitados los viernes o sábados por la tarde noche, poco a poco, sin darnos cuenta, nuestro público creció de tal forma que, en ocasiones había pizza que traían unos amigos argentinos, tamales de Chucha, la vecina de enfrente, bebidas, etc.
La alquimia, de la que hablé al inicio del texto se manifestó, los elementos estaban ahí y la atmosfera de Oaxaca hizo lo suyo, la reacción a estas reuniones detonó interesantes participaciones de gente que llegó a compartir performance, música, películas y vídeos, haciendo de esto un momento casi ritual bajo las estrellas.
Con el tiempo y en tanto más me relacionaba con la escena artística de Oaxaca, invité a amigos músicos a traer sus instrumentos y sacar algunos sonidos mientras veíamos las películas mudas de mi amigo Alain, desde luego, estos músicos atraían a sus amigos y a su público, con un consecuente crecimiento del evento. El jardín de la casa de Anita, se volvió una especie de centro cultural alternativo o ZTA, Zona Temporalmente Autónoma o TAZ, por sus siglas en inglés.
Las palomitas y el cine continuaron, primero, con improvisaciones a manera de jam con los músicos que llegaban una tarde u otra, pero, con el tiempo fue surgiendo un compromiso y con el entusiasmo de Bruno Varela, músico y videasta, la idea toma formalidad y se establece como un proyecto de creación musical; juntos empezamos a crear sountracks nuevos para los filmes alemanes y escribimos música nueva y específica para cada escena.
Armados de música nueva para interpretar en vivo con un par de películas, Bruno tuvo la idea de ir a la Ciudad y hacer proyecciones en el bar de un amigo suyo, así empezó Cinema Domingo Orchestra. Se trataba de cine mudo con subtítulos en alemán, y tuvimos que pensar mecanismos para que el público entendiera la trama; por ejemplo, en la película "Aguirre, la Ira de Dios" de Werner Herzog, mientras Bruno y yo nos encargábamos de la música y el sonido, otro amigo actor, vestido como uno de los personajes de la misma película, entraba a la escena de vez en cuando para explicar lo que estaba sucediendo, tal y como se hacía antes de la llegada del sonido al cine. (sin darnos cuenta, reinterpretamos parte de la historia del cine universal).
En breve, contábamos ya con cierta reputación en Oaxaca. Bruno se enfocó en buscar materiales silentes poco conocidos en formato digital, para poder trabajar y facilitar su proyección. En 2004, a solo dos años de aquellos palomazos en el jardín de Atzompa, Cinema Domingo Orchestra hace su primer presentación fuera de Oaxaca, ya con la participación de Julio García, músico y compositor, viajamos a Mexicali en Baja California, e interpretamos música original para el cortometraje "La jette" de Chris Marker de 1962, Julio con jarana y bandolón, Bruno con el bajo y yo en teclados y alientos.
A partir de ese momento, Cinema Domingo Orchestra hizo varias presentaciones en el Cine Club El Pochote, uno de los maravillosos proyectos culturales sin fin de lucro de Francisco Toledo y en el espacio cultural Museo Estación del Ferrocarril, lugar que, por algún tiempo se convirtió en sede de este proyecto. En 2005 fuimos invitados a otro festival de cine en Mérida, Yucatán; para 2008, tocamos en Lagos de Moreno, Jalisco y en 2010 llegamos al escenario del bellísimo Teatro Macedonio Alcalá en Oaxaca, la primera de cinco ocasiones hasta la fecha.
En colaboración con la fundación Alfredo Harp Helú, realizamos una gira por siete comunidades alrededor del Valle de Oaxaca con un programa para niños. Desde entonces, fuimos invitados por festivales de todo el país; El FIC de Monterrey, Nuevo León, en dos ocasiones; Cine Tonalá en Ciudad de México, también en dos ocasiones; Festival Cine Planeta en Cuernavaca, Morelos y el Festival La Vendimia en Ensenada Baja California, por nombrar algunos.
Más que establecidos como Cinema Domingo Orchestra y con una plantilla base de cinco músicos, en 2017 tuvimos el honor de ser comisionados por el Instituto Goethe de México a musicalizar dos joyas del cine silente alemán recién restauradas. Reinhard Maiworm, Director del Goethe Mexiko, declaró sobre nosotros: "Si alguien en México es perfecto para musicalizar cine mudo, ese es Cinema Domingo Orquestra".
Con el Goethe hicimos una gira en 2017 por cuatro ciudades del país con la película Las Tres Luces, del director Fritz Lang. Todas las colaboraciones con el Goethe, significaban una presentación en el Teatro Esperanza Iris en la ciudad de México, al momento podemos contar cuatro presentaciones en este teatro tan lleno de historia.
En principio me parece que el proyecto tuvo aceptación entre la gente debido a que, es algo tan viejo que parecía novedoso, músicos a lado de una pantalla sonorizando e interpretando el soundtrack de una película mientras esta es proyectada, es una gran idea, sin embargo, ya en1923, solo en Estados Unidos de Norteamérica, se contaba con 500 salas de cine, que a su vez tenían grandes orquestas para musicalizar las películas que ahí se proyectaban.
Es bien sabido que el cine silente tiene una magia especial que no es posible encontrar en ningún otro lugar. Ver una película muda es adentrarse en un mundo onírico y es por esta razón que muchos grandes directores de cine advertían en su momento de los peligros del sonido naturalista en las películas, a pesar de que, era evidente que el cine mudo había llegado a su fin.
A principios de los años 30´s, los grandes estudios de cine ya hacían películas sonoras exclusivamente, sin embargo, un grupo de directores no estaban precisamente de acuerdo con esto; Chaplin, Feydeu, Gance, y Dreyer detestaban el sonido en el cine, y llegaron a afirmar en su momento: "Aniquilan la gran belleza del silencio" y "es el fin del cine"; Chaplin por ejemplo, continuó haciendo cine mudo hasta 1935 y cine sin voces hasta 1940.
En 1928, en Rusia, surge un manifiesto firmado por Eisenstein, Pudovkin y Alexandrov, mismo que abogaba por un uso contrapuntístico del sonido en relación con la imagen y advertía del peligro de su uso naturalista o armónico.
Estos grandes artistas no estaban en contra de la música en el cine, pero, pensaban que el sonido realista que acompañaba a las imágenes, destruía el elemento onírico del cine, ese que detona el pensamiento abstracto y de análisis en la persona. Pensemos en la película muda de Luis Buñuel, El Perro Andaluz; la música del tango argentino en este clásico, por si misma, lo dice todo. ¿Tendría el mismo impacto esta cinta si hubiese tenido diálogos y/o sonidos realistas de puertas, coches en la calle, etc?...Yo, no lo creo.
En Cinema Domingo Orchestra tenemos como objetivo, recrear la magia del cine silente, sin sonido realista, solo a través de música y silencios, tal y como se hacía en el origen.
Este proyecto significa toda una aventura creativa y artística que inició en los anaqueles del Instituto Goethe en Bélgica, arrancó en un jardín de Atzompa y gracias a la alquimia de Oaxaca, sus músicos, sus incansables gestores y su atmosfera sobre todo resiliente, se elevó y viajo por importantes escenarios, desde el sureste a todo México.
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